Caminos hubo y habrá muchos. La literatura sobre caminar ganó mucha presencia en los últimos años, y Le Breton, Thoreau, Herzog, Handke y tantos otros nos enseñaron que el camino es una idea abstracta y sobre todo un gesto de resistencia al mundo del capital, una invitación a parar. La idea de camino, peregrinación y recorrido está presente en las tres piezas gallegas que presentamos hoy.

La pieza de Los Bravú es un paseo por el mundo de la gente joven de hoy, pasando por los estereotipos y la relación con las nuevas tecnologías. Pentecostés, de la rebautizada compañía Pálido Domingo, pone la atención sobre el cuerpo del esfuerzo, sobre los pequeños movimientos que definen un cuerpo que camina y lucha con un objetivo. Tres vellas (polo menos) nos habla, como todo el trabajo de los contadores, de un país lleno de poesía y relatos íntimos apasionantes; de trabajo, de emigración, de largos viajes hechos para sobrevivir.

Al mismo tiempo, todos los y las artistas internacionales que presentamos tienen presente esta idea siempre de movimiento y transformación. Es el caso del viaje de Munyaneza desde su Ruanda natal, donde vivió la tragedia de los años 90, hasta Marsella donde ahora vive sin dejar pasar la oportunidad para hacer memoria sobre lo acontecido en su país. Pero también en el recorrido físico hasta la extenuación (cuatro horas de pieza) de la performance Relay de Ula Sickle. Está presente en los caminos infinitos de Europa recorridos por la húngara Eszter Salamon residente entre Berlín y París (esta vez con su madre acompañándola), y en los caminos del mal y de la violencia que asoman en la pieza de Gisèle Vienne. La encontramos en el camino del flamenco (Leonor Leal) hasta su versión y lenguaje mixto actual, en el camino de exploración del lenguaje de Romain Teule y en el camino de Hamlet hasta salir del teatro y acabar siendo juzgado por un juez real, en la pieza de Roger Bernat.

Una amiga me contó una vez que su abuelo, viviendo en una aldea prácticamente abandonada, dedicó los últimos años de su vida a mantener abiertos los caminos del monte para llegar y salir del pueblo. Cuando ella le preguntó por qué lo hacía, él le respondió simplemente, por si alguien alguna vez los necesita. Ese es aún hoy nuestro camino.

 

Pablo Fidalgo Lareo
Director artístico
Festival Escenas do cambio